María Elisa González-Moro Zincke,
(A Coruña, 1947), es maestra, licenciada
en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago de Compostela y doctora en
Geografía por la Universidad de Salamanca.
Su actividad profesional ha estado
centrada en la docencia y la investigación.
Ejerció de maestra en la escuela
de A Pena Grande, parroquia de Grixalba (A Coruña) y fue profesora en las Escuelas
Universitarias de Magisterio de A Coruña y Zamora. En esta última como profesora
titular de Didáctica de las Ciencias Sociales (Universidad de Salamanca).
Ha publicado varios libros y
numerosos artículos en diferentes revistas, sobre temas de su especialidad. En esta
ocasión, la traigo a mi blog por su última publicación: Dos familias burguesas en A Coruña del siglo XIX.
— ¿Qué la llevó a interesarse por la historia
social y urbana de A Coruña en el siglo XIX y en concreto por las familias
Cervigón y Carreras-Presas frente a otras sagas burguesas coruñesas de la
época?
En un principio pensaba realizar simplemente
un escrito sobre las familias Cervigón y Carreras-Presas por ser antepasados
míos (mi padre todavía conservaba el apellido Cervigón) y porque en mi casa
había numerosos documentos familiares y fotografías del siglo XIX. Sin embargo,
fue Mariola Suárez Rodríguez, directora del Archivo Municipal de A Coruña, la
que me animó a realizar una investigación formal.
Me
interesaba al mismo tiempo describir el contexto histórico en el que vivieron
mis predecesores, lo que me llevó a incluir datos sobre la ciudad de A Coruña y
otras familias burguesas de la época.
—En su libro Dos familias burguesas en A Coruña del siglo XIX, ¿cómo fue el
proceso de documentación?, ¿qué tipo de fuentes y archivos consultó?
La mayor parte de los datos recogidos durante
varios años procedieron del Archivo Municipal de A Coruña, archivo con una documentación abundante e
importantísima para el estudio de la vida de la ciudad, y del Archivo del
Colegio Notarial, completados con los del Archivo del Reino de Galicia y del
Archivo Histórico Diocesano de Santiago de Compostela.
Las fuentes fueron numerosas y muy variadas,
ya que los temas tratados así lo exigían. Hacen referencia a temas demográficos
(registros de nacimientos, matrimonios y defunciones, padrones de habitantes,
entierros…) urbanísticos y de tipo económico, actas, protocolos notariales,
postales, etc.
—¿Se encontró con dificultades, dudas o
problemas con los retratos, fotografías y objetos personales de las familias
que aparecen en el libro?
El mayor problema fue la identificación de los
retratos de gabinete de los años 60 del siglo XIX incluidos en dos álbumes de
la época, porque, aunque alguien les había puesto nombre, en general claramente
cierto, alguno era erróneo, pues no coincidía con la edad del retratado.
— Los Cervigón se dedicaban a la madera
y los Carreras-Presas a la salazón de la sardina, ¿qué papel jugó cada sector
en el desarrollo económico de la ciudad?
Ambas
actividades eran necesarias para el abastecimiento de productos en la ciudad y
contaban con una serie de operarios, pero al mismo tiempo no eran las únicas
desarrolladas por las familias mencionadas. Su actividad estaba diversificada y
todo ello contribuía a la creación de empleo, muy necesario en la época.
—¿Qué nos dicen sus modos de vida y
costumbres sobre la sociedad coruñesa de la época más allá de lo puramente
económico?
El modo de vida y costumbres de la burguesía
coruñesa del siglo XIX era muy semejante en todos los que la integraban.
Pretendían en algunos aspectos imitar a la nobleza, sin embargo su forma de
pensar era distinta. No estaban anclados en el pasado, eran progresistas y
tenían una mente abierta a todas las innovaciones, viajaban por Europa, eran
emprendedores y buscaban el bienestar de la ciudad. Desde el punto de vista
político defendían el liberalismo.
Acudían
a actos sociales elegantemente vestidos y lucían alguna joya; en sus viviendas,
los muebles eran de diferentes tipos y en determinados casos de caoba; poseían
relojes de pie y de pared, grandes espejos de marcos dorados o de caoba,
objetos de adorno de sobremesa, como figuritas de porcelana y fanales con
ramilletes de flores en su interior e incluso pájaros disecados; alfombras,
cortinajes, colgaduras para las ventanas y galerías, candeleros, arañas, etc. Los
más pudientes tenían un piano en el salón, cuya música amenizaba las veladas
celebradas en la vivienda. No faltaban una cubertería de plata con las
iniciales del cabeza de familia, vajillas, en algún caso importadas, juegos de
café de porcelana, chocolateras, jícaras (taza pequeña para el chocolate) y
mancerinas (plato para la jícara), cristalería, etc.
A la mujer se le educaba para ser una buena
esposa, madre y saber dirigir la casa. Los trabajos domésticos estaban a cargo de
criadas.
La vestimenta fue evolucionando en el
transcurso del siglo XIX y hacia mediados las mujeres comenzaron a utilizar el
miriñaque por influencia francesa, lo que daba gran ampulosidad a los vestidos,
que se adornaban con flecos, volantes y guarniciones. También se fue
incorporando la sombrilla. Los hombres cuando acudían a reuniones sociales
utilizaban fracs, levitas y capas. Llevaban chistera y bastón y no faltaba el
reloj de bolsillo de oro o plata con su leontina. Como se preocupaban por
elevar su nivel cultural fueron formando una biblioteca en su casa, que en
algunos casos estaba integrada por numerosos títulos y volúmenes.
—El libro incluye planos de los
arquitectos José María Noya y Faustino Domínguez, ¿qué importancia tiene este
material para entender el urbanismo coruñés?
Es una pequeña contribución a la historia
urbanística coruñesa porque en los planos se refleja el tipo de arquitectura
existente en su época y la ubicación de los edificios.
—¿Qué ha sido de esos edificios?, ¿Cómo se puede
rastrear su evolución posterior?
Algunos edificios han desaparecido por
completo, siendo sustituidos por nuevas construcciones como, por ejemplo, las
casas-rancho de la calle Tabares y otros han permanecido hasta la actualidad,
sometidos a una serie de reformas, restauraciones o reedificación, como los de
la calle Real.
La evolución de los edificios se puede conocer
por medio de los planos existentes en el Archivo Municipal de A Coruña, porque
cuando se hacía alguna reforma de las fachadas, se quería dotar de más altura
al edificio o cualquier obra que lo afectase siempre había que presentar
previamente en el Ayuntamiento el plano. Las escrituras de compraventa y las
partijas hereditarias también informan sobre la historia de los edificios.
—¿En qué medida el crecimiento de las
familias burguesas transformó físicamente la ciudad más allá de la esfera
social y cultural?
Las viviendas fueron transformadas paulatinamente
según los burgueses iban adquiriendo
mayor poder adquisitivo. Así, a las casas, tradicionalmente de poca altura, se
les fueron añadiendo pisos compuestos por galerías, llegando a ser el prototipo
de una casa: planta baja, primer piso con balcones, los siguientes con galerías
y rematado el conjunto por una buhardilla. Ello les daba a las calles un
aspecto acristalado. A Coruña por sus galerías se le llamó “La ciudad de
cristal”.
Al ir la ciudad creciendo en población y
progresando, en la segunda mitad del siglo XIX se produjo una importante
transformación urbana con el derribo de las murallas, apertura de nuevas calles
y plazas, eliminación del arenal costero existente frente a las casas del
Cantón Pequeño a la Marina, diseño de nuevos muelles, entre ellos el llamado
Muelle de Hierro, y creación del paseo de Méndez Núñez (actuales jardines de
Méndez Núñez) en los terrenos ganados al mar.
—¿Qué cambios poblacionales y sociales
destacaría como más significativos en la segunda mitad del siglo XIX?
Se produjo un crecimiento del número de
habitantes de la ciudad, el refinamiento y la cultura de la clase burguesa fue
en aumento, se acrecentaron y mejoraron los servicios públicos, por ejemplo, se
creó la fábrica de gas, que permitió sustituir los faroles de aceite por los de
gas en el alumbrado público; se construyó el lavadero público del Caramanchón
para eliminar los que había en las calles céntricas; se amplió la traída de
aguas potables con las del lugar de Vioño y otros manantiales que habían sido
descubiertos y se construyeron nuevas fuentes públicas; se planificó un nuevo
alcantarillado, más extenso, por Juan de Ciórraga, debido al relleno de zonas
ocupadas anteriormente por el mar; se inauguró en 1883 la línea férrea que
enlazaba A Coruña con Madrid, corriendo a cargo dicha inauguración por Alfonso
XII y su esposa María Cristina, etc.
—¿Hay algún hallazgo o documento que le
sorprendiera especialmente durante la
investigación?
Me impresionó particularmente el expediente
sobre el cólera morbo que afectó a la ciudad en 1854, existente en el Archivo
Municipal de A Coruña.
—¿Cómo interactuaban las familias
burguesas con el resto de la sociedad de la época?
Era una clase social prácticamente cerrada.
Los matrimonios se celebraban entre las familias que la integraban.
—¿Qué papel tuvieron otros burgueses de
la ciudad aunque no sean protagonistas del libro en los cambios urbanísticos y
culturales?
Todos ellos contribuyeron con sus actividades
y sus ideas al progreso de la ciudad. Siempre estaban dispuestos a colaborar
con su capital (que a veces no fue recuperado) en el desarrollo y elevación del
nivel de vida, según su capacidad económica y su generosidad.
Entre las obras que promovieron se pueden
citar la construcción y restauración (después del incendio) del Teatro
Principal, hoy Rosalía Castro; la construcción del lazareto de Oza, que
proporcionaba ventajas para el comercio marítimo; la realización de la vía
férrea que enlazaba A Coruña con Madrid y apoyaron la realización de un estudio
sobre el trazado de una línea A Coruña-Valladolid; crearon el Banco de La
Coruña y la Sociedad de Seguros Mutuos contra Incendios, en una época en que
los incendios eran frecuentes en la ciudad debido a los materiales empleados en
las viviendas; participaban en diferentes obras de beneficencia y en costear
los festejos celebrados en la ciudad por diferentes motivos; participaron en la
fundación y en las actividades de la Sociedad Recreativa e Instructiva de
Artesanos, etc.
Es de destacar la labor llevada a cabo por
Modesta Goicouría y sus dos maridos,
Juan Menéndez y Eusebio da Guarda. Tenían un poder económico muy elevado y al
mismo tiempo fueron muy generosos. A Modesta y Eusebio se deben la construcción
de la capilla de San Andrés y el Instituto de Segunda Enseñanza. A la muerte de
Modesta, Eusebio continuó con la edificación de las Escuelas da Guarda.
—¿Qué espera que el lector se lleve de
este libro aparte del conocimiento histórico puntual?
Una visión clara del contexto histórico
coruñés en el que desarrollaron su vida los comerciantes y empresarios, pues
son numerosas y variadas las referencias a situaciones vividas por los
coruñeses de la época, y al mismo tiempo informa detalladamente de las
costumbres propias de la burguesía, incluidas las de las familias Cervigón y
Carreras-Presas, todo ello basado en las fuentes
utilizadas, que por su disparidad y número podrán ser una referencia para
trabajos futuros.
Al ir el texto acompañado de fotografías y
tratar temas diferentes espero que el libro proporcione al lector, además de
información, distracción.
—¿Cree que la memoria de la burguesía
coruñesa del siglo XIX está suficientemente reconocida hoy en la ciudad?
María Consuelo Bobillo Mariño con su libro La Coruña bajo el reinado de Fernando VII.
La burguesía comercial (2009) ya
puso de relieve la importancia de dicha clase social para el desarrollo de la
ciudad y fue un inestimable referente para estudios posteriores. Últimamente,
con la finalidad de destacar la labor de determinadas familias burguesas, se
están publicando algunos artículos en la revista Cornide con los que se intenta
que los lectores conozcan con más detalle sus actividades y valía.
—En sus libros publicados La zamorana Tierra de Alba (1752-1985) y
Manzanal del Barco y el sino del Esla la investigación se centró en zonas rurales, ¿qué la llevó a investigar
sobre temas rurales zamoranos?
Después de los primeros pasos en un estudio histórico-artístico sobre la Colegiata de A Coruña (tesis de licenciatura) me di cuenta de que me apasionaba la investigación y aunque en 1978 fijé mi residencia en Zamora por motivos familiares, el deseo de continuar investigando me llevó a realizar la tesis doctoral sobre la comarca de Tierra de Alba y el libro de Manzanal porque unos amigos zamoranos me incitaron a llevar a cabo el estudio sobre dicho municipio, colaborando ellos conmigo en algunos aspectos.
—Y el
libro La parroquia de Grixalba (A
Coruña). Población y modos de vida,
¿qué la llevó a centrarse en esa parroquia coruñesa?
Fue el sacerdote José Antonio López Castro,
autor de varios libros, el que aconsejó a la periodista Áurea Sánchez y a mí a
escribir algo sobre la historia de la parroquia. Yo en parte (es una parroquia
muy extensa) conocía la parroquia, porque había estado dos cursos de maestra en
la escuela de A Pena Grande, perteneciente a la parroquia. El estudio se fue
ampliando y no solo se tuvieron en cuenta aspectos históricos, sino también
físicos, humanos, económicos y costumbristas con lo cual el libro da una visión
muy completa sobre Grixalba.
—Al pasar de un estudio sobre zonas
rurales al de la burguesía de la ciudad de A Coruña, ¿cómo ha evolucionado su
mirada como investigadora?, ¿qué diferencias y continuidad encuentra?
Esta
última investigación al ser completamente diferente me resultó complicada pero
muy enriquecedora.
Las fuentes utilizadas fueron muy dispares y
el texto de este último libro difiere enormemente de los anteriores, al
estudiar dos ámbitos y clases sociales distintos. Varían totalmente el espacio
físico en que se asienta la población, el tipo de vivienda y su ajuar, la
vestimenta, cultura, costumbres y actividades económicas de sus moradores.
Una costumbre en la que coincidía la clase
burguesa coruñesa con la población rural era su asistencia a la misa dominical,
que al mismo tiempo permitía a los vecinos intercambiar opiniones y novedades a
la salida y relacionarse entre sí.
En mis libros no falta nunca un estudio
demográfico propio de la zona investigada (evolución de la población,
movimiento natural y movimientos migratorios) que en el último, por sus
características, se centra en el registro de nacimientos, matrimonios y
defunciones de las dos familias, completado con un árbol genealógico.
—¿Hay algún hilo conductor entre sus
libros aunque traten espacios y clases sociales distintas?
La metodología empleada.
—¿Qué aprendió de sus trabajos
anteriores que le resultó útil al abordar la última investigación?
Principalmente la forma de recoger,
estructurar y catalogar las fuentes de los diferentes archivos.
—¿Tiene
ya en mente un próximo proyecto de investigación o publicación?
Me interesaría investigar sobre los Zincke,
pero cuento con grandes dificultades por la escasez de datos conservados en mi
poder y por ser una familia procedente de Austria.

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