xoves, 23 de xullo de 2026

DESTINO…CANCÚN: UNA CONVERSACIÓN CON SU AUTORA

Excepcionalmente esta autoentrevista se publica en castellano porque el libro del que hablamos está escrito en esta lengua. 


Edición en papel,  Meubook, 2013


Cuando un libro llega a los lectores, comienza una nueva etapa. La historia deja de pertenecer por completo a quien la escribió y empieza a ser interpretada desde miradas muy distintas. Sin embargo, siempre quedan preguntas sobre el origen de los personajes, las decisiones narrativas o los temas que laten bajo la superficie del relato.

Con esta autoentrevista quiero acercarme a Destino…Cancún desde la doble perspectiva de autora y lectora de mi propia obra.

No se trata de desvelar los secretos de la novela, sino de compartir algunas de las claves que guiaron su escritura: cómo nació la historia, quiénes son sus personajes, cuáles son los temas que la recorren y qué esperaba encontrar mientras la escribía.

Estas seis preguntas recogen ese recorrido. Son una invitación a entrar en la novela desde el diálogo, con la esperanza de que quien aún no la haya leído sienta curiosidad por hacerlo y que quien ya la conozca descubra algunos aspectos que permanecen entre líneas.


1.    ¿Cómo nació Destino…Cancún?

Nació de una investigación sobre un caso real de desaparición en la que trabajé durante años.

Mi intención inicial era escribir un reportaje periodístico, pero el tiempo fue alejando los hechos y comprendí que el periodismo ya no me permitía contar todo lo que aquella historia significaba.

Así nació la novela. No para resolver un caso ni para reconstruir unos hechos con exactitud documental, sino para explorar las emociones, las dudas, la memoria y las consecuencias que una desaparición deja en la vida de quienes la sufren. La ficción me permitió acercarme a una verdad que el periodismo por sí solo ya no podía reflejar.


   ¿Quién nos guía a través de la historia?

El relato nos llega a través de Amanda, una joven de dieciocho años que narra los acontecimientos en primera persona.

Al comienzo de la novela vive protegida por su madre, pero también siente que ya no encaja en la nueva vida que esta ha construido tras la separación.

Al cumplir los dieciocho años decide tomar las riendas de su propia vida. Mientras su madre intenta dejar atrás el pasado, ella decide hacer justo lo contrario: recuperar la memoria de su padre y descubrir que fue realmente lo que le ha ocurrido.

La madre quiere olvidar y la hija quiere recordar. Esa oposición no es solo un conflicto entre dos personas, es el conflicto entre dos formas de afrontar el dolor. Una sobrevive olvidando, la otra, solo puede avanzar intentando comprender.

Amanda no es una heroína convencional. Su fuerza no reside en hacer cosas extraordinarias, sino en atreverse a formular las preguntas que nadie quiere hacerse y recorrer un camino de búsqueda que acabará transformándola.


3.    ¿En qué momento supiste que aquella historia debía convertirse en una novela?

 Los hechos llegaron hasta mí a través de personas de mi entorno, vinculadas también al entorno del desaparecido.

Durante años entrevisté a quienes podían aportar información y recorrí distintos lugares intentando reconstruir lo sucedido.

Fui guardando aquellas conversaciones porque intuía que algún día podían ser importantes.

Cuando la investigación llevaba ya un largo recorrido, alguien me dijo: «haz algo con esta historia». Aquellas palabras no hicieron más que confirmar lo que yo ya intuía: había un relato que merecía la pena ser contado, pero aún tenía que encontrar la forma de hacerlo.

Fue entonces cucando comprendí cuál debía ser el verdadero sentido de la novela. No pretendía resolver el caso, sino comprender el impacto humano que provoca una ausencia sin respuesta.


4.    ¿Por qué el título Destino…Cancún?

Cancún es un lugar real de la novela. La historia comienza con una  desaparición ocurrida durante un viaje a ese destino, por lo que el título responde, en primer lugar, a un hecho concreto.

 En un principio había pensado en otro signo de puntuación, pero me sugirieron utilizar los puntos suspensivos. Acabé aceptándolos porque introducen una pequeña pausa e invitan al lector a detenerse un instante antes de continuar.

 No pretendía escribir una novela sobre el destino entendido como una fuerza misteriosa o una idea filosófica. El protagonista llega a Cancún por puro azar. Si los puntos suspensivos acaban evocando la idea de que una decisión casual puede cambiar una vida entera, esa es una interpretación posible. Mi intención principal era llevar al lector al lugar real donde comienza la historia.

 

5.    ¿Qué hace que esta historia merezca ser contada?

Lo que me interesaba ya no era la desaparición en sí, sino la huella que deja en quienes continúan viviendo. Una ausencia sin respuestas modifica las relaciones familiares, la memoria, la forma de mirar el pasado e incluso la identidad de quienes la sufren.

Creo que esa dimensión humana es la que puede interesar al lector más allá de los hechos concretos en los que se inspira la novela.

 

6.    Y sobre todo ¿qué querías que sintiese el lector al cerrar el libro?

Quería que el lector se identificase con la voz de la protagonista, que sintiese que estaba acompañándola en su búsqueda desde la primera página hasta la última.

Pero, más que encontrar una respuesta definitiva sobre la desaparición, me interesaba que el lector comprendiese su necesidad de saber, de reconstruir la memoria de su padre y de no resignarse al olvido.

Esta es una novela sobre la necesidad de comprender. La desaparición es el punto de partida, pero lo que sostiene el libro es la voz de esa chica que se niega a aceptar el vacío sin respuestas.

 

 

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