sábado, 19 de setembro de 2026

AUTOENTREVISTA A ÁUREA SÁNCHEZ





 SOBRE O SEU LIBRO POEMAS DESENCADENADOS







—Después de haber publicado narrativa y de haber recorrido distintos caminos en la escritura, ¿Qué necesidad personal o literaria lee llevó a publicar Poemas desencadenados?

         ¿Qué quería expresar con este libro que quizá no podía decirse desde la novela.

—Había una necesidad personal y también una literaria.

La necesidad personal nace de la propia naturaleza de la poesía. Hay sentimientos y emociones que me han acompañado durante años y que no podían expresarse de la misma manera en una novela. La poesía me permitió decirlos con una intensidad y una libertad que otro género no me ofrecía.

La necesidad literaria tiene que ver con mi compromiso como escritora. Cuando una escribe, también escribe para compartir. Publicar un libro es una forma de poner esa mirada a disposición de los lectores y de establecer un diálogo con ellos. Me interesa que quienes se acerquen a mis poemas conozcan mi manera de sentir y de interpretar determinadas vivencias, porque la literatura  cobra pleno sentido cuando encuentra a alguien al otro lado dispuesto a leerla e interpretarla desde su propia experiencia.

—Habla de sentimientos y emociones guardadas durante años. ¿Poemas desencadenados es el resultado de un momento concreto de su vida o es un libro que fue creciendo lentamente, a medida que esas experiencias se  iban sedimentando en mi memoria?

—Poemas desencadenados reúne versos escritos a lo largo de aproximadamente veinticinco años. Algunos son recientes, pero otros llevaban años guardados en una libreta donde fui escribiéndolos por etapas.

Cada poema nació en un momento distinto de mi vida: unas veces impulsado por la inspiración; otras por la necesidad de dar forma a preguntas para las que entonces no encontraba respuesta. Unos nacieron del presente de aquel momento; otros, de experiencias que seguían vivas en la memoria.

Con el tiempo comprendí que, aunque habían sido escritos en épocas diferentes, todos compartían un mismo hilo emocional. Fue entonces cuando entendí que debían reunirse en un solo libro.

—Aunque los poemas hablan de emociones muy profundas, rara vez lo hacen de forma directa. En ellos aparecen caminos, sombras, una iglesia, una camisa, el mar… Objetos y lugares que terminan convirtiéndose en símbolos. ¿Es una forma consciente de escribir o esos símbolos nacen de manera espontánea mientras componía el poema?

—Si, estos objetos y esos lugares tienen un valor simbólico y están relacionados con el mensaje de cada poema. No suelen aparecer porque sí; forman parte de la manera en que entiendo la poesía.

El origen de un poema, sin embargo, puede ser muy distinto en cada ocasión. A veces nace de un detalle que observo y que despierta una idea. Otras veces es una música que estoy escuchando, una palabra que regresa a mi memoria o incluso un dicho popular o una reflexión de carácter científico que me lleva a desarrollar una aproximación tangencial al tema principal.

Muchos de los poemas de Poemas desencadenados surgieron del dolor y de la incomprensión que me han acompañado durante distintos momentos de mi vida.

Quizá por eso recurro a símbolos, imágenes y lugares: porque, en ocasiones, un camino, una sombra o una camisa pueden decir mucho más que una explicación directa.

—Cuando un lector cierra Poemas desencadenados, ¿qué le gustaría que permaneciera en él: una emoción, una reflexión, un recuerdo, una pregunta… o simplemente la compañía de unos versos?

—Me gustaría que, al cerrar Poemas desencadenados, el lector se llevara consigo algo de todo eso. Que se emocionara, que encontrara un motivo para la reflexión, que algún poema despertara un recuerdo que permanecía dormido o que alguna imagen le hiciera formularse nuevas preguntas.

Pero sobre todo, me gustaría que sintiera que no ha estado solo durante la lectura. Si alguno de estos poemas consigue acompañar a un lector o lectora en un momento de su vida, aunque solo sea por unos instantes, sentiré que el libro ha cumplido su propósito.

—En Poemas desencadenados conviven el amor, la pérdida, la memoria, el paso del tiempo y la esperanza. Si tuviera que elegir un hilo invisible que une todos los poemas, ¿Cuál diría que es?

—Creo que ese hilo invisible es la comprensión.

Y lo digo porque, para mí, es el concepto más cercano al amor. Comprender no significa justificarlo todo, sino intentar mirar más allá de las apariencias, del fracaso, de las pérdidas o de los reveses de la vida.

A lo largo de estos poemas he intentado encontrar un punto de apoyo en algo que considero firme y verdadero: la capacidad de comprender lo que nos rodea y también aquello que nos afecta de la forma más íntima. Creo que solo desde esa comprensión es posible transformar el dolor en palabras y compartirlo con los demás.

—La poesía suele asociarse a la inspiración, pero detrás de un poema también hay trabajo, revisión y búsqueda de la palabra justa. ¿Cómo es su proceso de escritura? ¿Confía en el primer impulso o vuelve muchas veces sobre el poema hasta encontrar su forma definitiva?

 

—Yo creo que hay momentos de inspiración difíciles de explicar. Si ese instante llega y tengo una libreta a mano, es muy probable que el poema nazca casi completo.

Otras veces, todo empieza con una sola palabra. Esa palabra me conduce a otra; la siguiente despierta una imagen o una idea bien definida y, poco a poco, el poema se va escribiendo casi por sí mismo.

No soy muy partidaria de revisar en exceso. A veces tengo la sensación de que, al intentar perfeccionar un poema, puedo estropear la emoción con la que nació. Sin embargo, la experiencia también me ha enseñado que la revisión y la reescritura pueden ser una parte importante del proceso creativo. Esa experiencia me ha hecho comprender el valor del trabajo de depuración, especialmente cuando se escribe en verso libre, donde cada palabra y cada silencio tienen su importancia.

—Si un lector tuviera Poemas desencadenados entre las manos y usted pudiera decirle una sola frase antes de que comenzara a leerlo, ¿qué le diría?

—Descúbrelo por ti mismo. No te dejes llevar por lo que otros digan. Entra en Poemas desencadenados con tu propia mirada y permite que cada poema encuentre su lugar en ti.

Poemas desencadenados | Áurea Sánchez | Aliar Ediciones

POEMAS DESENCADENADOS  (blog do libro)




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